Evangelio
según san Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el
Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al
saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús
desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los
enfermos.
Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle:
“Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan
a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta
que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más
que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.
Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco
panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió
los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se
llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin
contar a las mujeres y a los niños.
Reflexión:
¿Qué tengo y puedo
ofrecer a los demás?
Estamos llamados a ser “imagen y semejanza”
de Dios, nuestro creador; Jesús nos muestra esa imagen. Nosotros la reflejamos
cuando vivimos como Él.
San Ignacio de Loyola, a quien recordamos el
pasado 31 de julio, en la Contemplación para alcanzar Amor, en el cierre de los
Ejercicios Espirituales, nos advierte que el “Amor se debe poner más
en obras que en palabras. El amor es comunicación entre el amado y el amante, es
dar y recibir, recíprocamente, de lo que se tiene y puede” (cfr.EE
231) … y así, como Dios en amor (1 Jn 4, 8), lo es Jesús,
quien se muestra compasivo con quienes lo siguen, se preocupa de
ellos, para que además de escúchalo, tengan alimento del cuerpo, para que continúen
su vida …
Dios, sigue siendo de igual manera con nosotros,
en esta época: nos cuida y procura nuestro bien. Todo lo creado está dispuesto
para ello … tan solo hay que “ponerle atención, escucharlo, estar con Él, para
tener vida” (cfr. Is 55, 1-3), “para que
tengamos una vida que valga la pena vivir”, como repetimos una y otra vez, en
esta columna.
Ser como Jesús, es ser compasivo y
misericordioso, es mirar el mundo, a las personas cansadas, agobiadas,
sedientas (de justicia, paz… agua) y tenderles una mano, ayudarles, “con lo que
somos y con lo que tenemos” …no nada más decírseles: “Dios te bendiga”.
Jesús hoy nos dice también: “denles ustedes de comer” … ¡comparte de lo
que tienes y puedes! (cfr. Mt 14, 13-21)
Jesús nos invita a descubrir cuáles son esos
"panes y peces" que ya ha puesto en nuestras manos. Al compartirlos,
otros podrán continuar su camino y experimentar también el amor de Dios. Eso,
es hacer presente el Reino, es reflejar, en palabras y acciones, el amor que
Dios nos tiene, amar como Él ama.
Al orar y participar en la misa (eucaristía) nos
alimentarnos de su palabra, de sus enseñanzas, de su cuerpo y sangre; “nos
mantenemos unidos al amor de Cristo y nada podrá separarnos de su amor” (cfr. Rom 8, 35. 37-39).
Ánimo, buen domingo.
PD. Mañana iniciamos
con el Taller de Autoconocimiento, desde la autobiografía de San Ignacio
de Loyola, para revisar la vida y la presencia de Dios en nosotros (https://tinyurl.com/TallerDeAutoconocimiento).
¿Cuáles son los “panes y peces” que
puedo compartir?... ¿Quién necesita hoy que comparta mis "panes y
peces"?... ¿Cómo me está transformando la Eucaristía para amar y servir
como Jesús?

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