martes, 9 de diciembre de 2025

III DOMINGO DE ADVIENTO – Ciclo A (Reflexión)

 III DOMINGO DE ADVIENTO Ciclo A Diciembre 14, 2025 
Isaías 35, 1-6a.10 / Salmo 145 / Santiago 5, 7-10


Al tercer Domingo de Adviento se le llama “Gaudete”, es decir “Domingo de la Alegría”, y nos invita a estar contentos por que la venida del Salvador está próxima … en cuanto me disponga a recibirlo en mi corazón.

Evangelio según san Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí”.

Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: “¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se los aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él”.

Reflexión:

¿Lo espero con alegría?

Normalmente, por las mañanas, saludamos a familiares, amigos y compañeros, con un “buenos días” o bien deseando un “feliz día”, y hoy podríamos preguntarnos qué tipo de bienestar o felicidad deseamos para los demás y para nosotros mismos.

Pues bien, en este domingo de la alegría (Gaudete), de manara preparatoria a la Navidad, lo que nos debe alegrar, es que Dios ya vieney que su llegada a nuestro corazón, lo transforma todo. Pero esa llegada no siempre se ve rápido, hay que esperar, sí, pero con los ojos abiertos a los signos de vida que ya están brotando.

Preparar y disponer nuestro corazón, a la venida de Dios es como el paisaje que “parece sacado de un sueño: el desierto se llena de flores, los cojos brincan, los mudos cantan… cuando Dios llega, la vida revienta donde menos te lo esperas; no es magia barata; es una promesa de transformación profunda” (cfr. Is 35, 1-6).

Saber como actúa Dios en nuestra vida, nos dice cómo es su estilo de ser: “mantiene su fidelidad a sus promesas, sostiene a quien se cae, libera, ilumina y protege” (cfr. Sal 145) … por lo cual, debo estar atento a reconocer su presencia, cada día… ¡y eso es motivo de alegría!

Este tiempo de adviento, de espera, no es cruzarse de brazos, no es paciencia pasiva ni resignada, es paciencia activa, la de quien confía porque sabe en quién confía; es preparar la tierra para recibir lo que viene, “así como el campesino espera la lluvia…” (cfr. Sant 5, 7-10)

Al igual que Juan Bautista, hoy, desde la celda que nos aprisiona y no nos deja ser libres (para amar), podríamos preguntarnos “¿es Jesús al que esperamos nos salve? … ¿o es otro?” … porque hay gente que ofrece “felicidad” y “soluciones mágicas” … que engañan, manipulan, mienten e instrumentalizan a las personas, a través de “dar algo” con el fin de alimentar su ego, su poder y sacar beneficios solo para él (y su camarilla) …

En contraste, Jesús, a quien esperamos, nos responde hoy, como a los enviados de Juan, invitándonos a ver como llega el Reino de Dios a través de sus obras, que transforman la vida de aquellos a quienes salva y sana: “los ciegos ven, los cojos andan … los pobres reciben una buena noticia”.

La venida de Jesús a nuestro corazón, nos hacer ver, con su mirada; nos ayuda a caminar por sus senderos, que llevan y son buena noticia, principalmente a los pobres, a los empobrecidos, a los oprimidos, a los esclavizados, a los que sufren…

Hoy es “Domingo de la Alegría”, no porque la vida esté resuelta, no por tener todo bajo control, sino al notar que Dios ya está haciendo brotar vida donde pensábamos que ya no había nada, donde alguien recupera la fuerza, la dignidad o la esperanza… ahí está Él.

¿En qué parte de mi vida siento “desierto”, falta de vida?... ¿Qué significa para mí hoy tener una “paciencia activa”?... ¿Cómo puedo colaborar a que sigan apareciendo más signos del Reino?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 

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