miércoles, 21 de enero de 2026

III Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – (Reflexión)

 III Domingo de Tiempo Ordinario Ciclo A enero 25, 2026 
Isaías 8, 23-9,3 / Salmo 26 / 1 Corintios 1, 10 -13.17


Evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Reflexión:

¿Qué respondo a Jesús?

Este tercer domingo de tiempo ordinario, recordamos como la profecía de Isaías, que se hace realidad en la persona de Jesús, y cómo sigue vigente, cada vez que escuchamos el llamado que nos hace a cada uno de nosotros.

La profecía de Isaías fue sobre la esperanza de llegada de una “gran luz, sobre tierra de tinieblas…” (cfr. Isaías 8, 23-9,3), la cual hoy día necesitamos todavía, pues sigue habiendo sufrimiento y dolor a causa de la opresión que ejercemos unos sobre otros, en mayor o menor grado.

Recordemos como el domingo pasado, Juan Bautista señalaba a Jesús como quien “quita el pecado del mundo”… y es que nuestro pecado como humanidad, sociedad, familia, o persona, es que nos ”equivocamos / fallamos en el blanco” y elegimos vivir lo contario a como exhortaba Pablo, necesitamos “vivir en concordia y sin divisiones” (cfr. 1 Cor 1, 10 -13.17)

La misión de Jesús es acercarnos el Reino de los cielos (el reinado del Amor de Dios entre nosotros), a través de la Buena Noticia (evangelio), que nos presenta la manera en que podríamos relacionarnos y así, vivir de una mejor manera. Lo que Dios quiere para su nosotros sus hijos, sus criaturas, es que tengamos una “vida que valga la pena vivir”; es cuestión, ahora, de que escuchemos su llamado, pongamos atención a sus Palabras y las pongamos en práctica (cfr. Lc 11,28)

Hoy, como a Simón, Andrés, Santiago, Juan y Pablo, Jesús se acerca a nosotros, allí donde andamos en la vida diaria y también nos invita a ser “pesadores de hombres y mujeres”, esto es, que con nuestras palabras y hechos les acerquemos el Reino de Dios.

Sí, hoy nos llama a seguirlo, a estar con Él, para conocerlo internamente, de primera mano; a conocer su proyecto salvador, aprender de Él, siendo sus discípulos ... para luego, colaborar con Él, en su misión.

¿Cómo anda mi escucha de la Palabra, en oración?... ¿Cómo podría ser mejor discípulo de Jesús?... ¿Cómo podría llevar la Buena nueva en mi comunidad?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 


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