martes, 18 de agosto de 2026

XXI Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – (Reflexión)

 XXI Domingo de Tiempo Ordinario Ciclo A agosto 23, 2026 
Isaίas 22, 19-23 / Salmo 137 / Romanos 11, 33-36


En la liturgia de este domingo, se nos recuerda cuales son algunas actitudes que al vivirlas, con fe, transforman nuestra vida …

Evangelio según san Mateo 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas".

Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". 

Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Reflexión:

¿Quién es Jesús para mí?

La reflexión de este domingo nos lleva a que tengamos que interiorizar en nosotros mismos para poder responder, las preguntas que Jesús hizo a sus discípulos, y que hoy, nos hace personalmente: ¿quién dice la gente que es Jesús, el Hijo del hombre? y tú (pon tu nombre aquí) ¿quién dices que soy yo?

Para responder la primera pregunta, es “relativamente fácil”, por que podemos tan solo repetir lo que hemos escuchado, visto o leído sobre lo que “otros” han dicho o dicen acerca de él; pero, de una u otra manera, tendría que haber estado atento a esos comentarios, para repetirlos. Hasta aquí, podríamos decir que es información externa y que puedo o no considerar verdadera o falsa.

Para responder la segunda pregunta, la cosa cambia, porque es una pregunta personal y eso solo es posible dar una respuesta cuando efectivamente “conozco” a la persona, en este caso a Jesús; como cuando conozco a otras personas (papás, hermanos, amigos, compañeros, etc.).

El decir, para responder quién es Jesús para mí, me tengo que implicar, para no es solo dar mi “opinión” sobre él; implicarme es responder a partir de mis experiencias y encuentros con él, y de recordar (pasar por el corazón), como reconocí su presencia, en mi oración y en la vida diaria … lo que le escuché hablar y cómo lo vi actuar y relacionarse con la gente y conmigo.

El haber estado con él nos da la oportunidad de para pasar del saber (tener información sobre él) a conocer (experimentar y relacionarme) quién y cómo es Jesús, lo que permite entender mejor sus principios y valores, qué lo mueve interiormente y hacia dónde se dirige.

“Conocerlo internamente”, como dice San Ignacio de Loyola, es lo que me enamora de él y de su proyecto, y me transforma internamente para seguirlo. Eso si que es personal, pero no individualista, porque seguir a Jesús, nos “saca de nuestro propio querer e interés” y nos lanza a la colaboración de la misión salvadora. Así como a Eleacín, en primera lectura, Dios lo elige, también lo hace con cada uno, si lo escuchamos y lo aceptamos, entonces, como en la segunda lectura, podremos como Pablo reconocer “la gracia y revelación” de parte de Dios, que nos dice quién es y cómo es Dios… como es Jesús.

También hoy, como Pedro, podemos reconocer a Jesús, como el Hijo de Dios, y escuchar como nos dice, analógicamente: “sobre tí (pon tu nombre nuevamente aquí), edificaré mi Iglesía”.

¿Quiénes me han dado a conocer a Jesús, y qué me han dicho sobre él?... ¿Qué fundamenta mi respuesta sobre quién es Jesús para mí?... ¿Cómo puedo conocer mejor a Jesús?...

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 

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