jueves, 11 de junio de 2026

XI Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – (Reflexión)

 XI Domingo de Tiempo Ordinario Ciclo A junio 14, 2026 
Éxodo 19, 2-6 / Salmo 99 / Romanos 5, 6-11



En este domingo, las lecturas nos recuerdan que, poner atención lo que Dios nos indica, nos trae grandes beneficios … ¡nuestra salvación!

Evangelio según san Mateo 9, 36 - 10, 8

En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.

Reflexión:

¿Cómo colaborar en la salvación?

Este domingo, las lecturas nos invitan a reconocer nuestra propia historia en la historia del pueblo de Israel. Lo que Dios hizo con ellos, sigue haciéndolo hoy con nosotros.

Reflexionemos sobre ello. Al profesar la fe cristiana, nos reconocemos hijos de Dios, y por ende parte de su pueblo, de su iglesia. En la lectura del Éxodo, actualizando el mensaje, Dios nos dice hoy: "los he traído a mi … escuchen mi voz … manténganse en mi alianza…" y así, “serán mi tesoro especial”. Nos lo dice hoy, de manera personal a cada uno.

Escuchar a Dios, a través de la Palabra revelada, de las enseñanzas de Jesús, y de cuantos nos transmiten la fe, de entrada, nos abre a sentirnos amados y especiales para Dios… y es eso, lo que me mueve a vivir nuestras vidas, de acuerdo con lo que escuchamos de Él. No porque seamos los más fuertes, los más inteligentes o los más perfectos, sino porque Dios nos ama.

Antes de cualquier logro o fracaso, antes de cualquier reconocimiento o error, Dios nos mira con cariño, y nos salva, como nos lo recuerda Pablo en la carta a los romanos. Nos salva de aquello que rompe la relación con Él, con los demás y con nosotros mismos; nos salva con su entrega y fidelidad a su alianza, por que somo suyos, sus hijos. Solo quien nos ama, se entrega como lo hizo Jesús.

Hoy, también Jesús nos mira, con compasión y cariño; nos ve cansados, desanimados, desprotegidos, divididos, polarizados, utilizados, violentados, explotados … sufriendo (cfr. Mt 9, 36 - 10, 8). ¿A caso no parece que así vivimos? Y gran parte de este sufrimiento tiene una raíz común.

Cuando lo que guía nuestra vida, son ideas o voces que alientan nuestro egoísmo, nos encerramos “en nuestro propio querer e interés, pensando solamente en lo que nos conviene, en lo que nos beneficia o nos hace sentir importantes.”, lo que provoca la separación entre nosotros, de los “prójimos” y ello, nos divide y causa situaciones que nos hacen sufrir a todos, en menor o mayor grado.

Nuestra naturaleza humana es débil, el egoísmo nos seduce, y nos lleva a la competencia, a ganar a cualquier precio. Ahí están los resultados.

Afortunadamente, Jesús nos sigue hablando, sigue fiel a su promesa de salvarnos; nos mira, compasiva y tiernamente entre la multitud, como personas concretas (con nombre y apellido), en nuestra realidad, con nuestras heridas, preocupaciones, cansancios y sueños… nos mira con un amor profundo, que lo lleva a seguir actuando en nuestro mundo.

Nos sorprende que Jesús llama a sus discípulos, para que “vayan y proclamen ya se acerca el Reino de los cielos” … Hoy, te llama por tu nombre, me llama por el mío, y nos invita a ser colaboradores de su misión para promover el “reinado del amor”: animando la vida, tendiendo la mano a los que lo necesitan, a quienes sufren; a que “echemos fuera demonios” (que nos apartan de Dios, nos corrompen y nos llevan a hacer el mal, engañándonos).

Hoy, Jesús sigue necesitando personas que se atrevan a mirar con sus mismos ojos, a sentir con su mismo corazón y a colaborar en la construcción de un mundo más humano, más justo y lleno de esperanza.

 

¿Cómo me mira hoy Jesús, en mi vida diaria?... ¿Qué voces estoy hoy escuchando, que influyen en mi vida?... ¿A qué me invita concretamente el Señor para colaborar con Él?

 

Alfredo Aguilar Pelayo

alfredo@ccrrsj.org

#RecursosParaVivirMejor

www.ccrrsj.org

 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP

Para profundizar: https://tinyurl.com/BN-11A-260614

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