Evangelio
según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro
que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por
otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el
pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas
reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y
cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo
siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que
les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las
ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero
mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y
salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Reflexión:
¿Cómo es mi vida?
Como he comentado en estas reflexiones, el
deseo de Dios para cada uno de nosotros, es que “tengamos una vida que valga
la pena vivir”. Para tenerla tenemos que buscar el camino y seguir por el,
cuidando de no apartarnos, y poder gozar durante el trayecto; esta manera de
caminar, al estilo de las enseñanzas de Jesús, es la vida misma.
Jesús, es el Señor
y Mesías (ungido / elegido) por Dios, para salvarnos de todo lo que nos
corrompe y quita vida, de lo que nos aparta del deseo de Dios. (cfr. Hech 2, 14.36-41). Él es el maestro de Vida, que con sus palabras y obras nos
muestra cuál es el camino que nos conviene seguir, para ir accediendo a esa
vida “que vale la pena vivir”.
En un mundo, donde parece que la norma es, mentiras,
insultos, maltratos, abusos y opresiones, Jesús, nos invita y muestra
constantemente que, hacer el bien es la manera de acceder a “esa vida
que vale la pena”. Para seguirlo y andar por su camino (huellas), hay que
aprender de él, vivir a su manera: confiar en el Padre, para anunciar la Buena
Nueva del Reino de Dios: justicia, misericordia, fraternidad (cfr. 1 Ped 2, 20-25).
Jesús, es la puerta
de acceso a la salvación; distinguir y escuchar su voz, sus palabras,
nos dan la guía para vivir de tal manera “que valga la pena”. Confiar en
que su único deseo es que “tengamos vida abundante”, debería ser suficiente
para hacerle caso y poner en práctica sus enseñanzas (cfr. Juan 10, 1-10).
Pascua es volver a renacer, a una nueva vida, es andar
por la vida, con nueva actitud, siendo y haciendo el bien … es reflejar, en mis
palabras y acciones, que quien me mueve es el “Señor, mi Pastor” y “nada
me falta”, cuando ando “por el sendero recto”, pues Él me “cuida
y acompaña” en mi vida (cfr. Sal 22).
¿Cuál es la vida que vale la pena
vivir?... ¿Cómo distinguir entre tantas voces, cuál es la Jesús?... ¿Cómo evitar
ser engañados por quienes nos mienten, confunden, oprimen y nos quitan vida?

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