Evangelio
según san
Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro
que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por
otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el
pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas
reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y
cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo
siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que
les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las
ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero
mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y
salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir.
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.
Para profundizar:
“”
Hermann
Rodríguez Osorio, S.J.
ACERTAR CON LA PUERTA
José Antonio Pagola
El evangelio de Juan
presenta a Jesús con imágenes originales y bellas. Quiere que sus lectores
descubran que solo él puede responder plenamente a las necesidades más
fundamentales del ser humano. Jesús es «el pan de la vida»: quien se alimente
de él no tendrá hambre. Es «la luz del mundo»: quien le siga no caminará en la
oscuridad. Es «el buen pastor»: quien escuche su voz encontrará la vida.
Entre estas imágenes
hay una, humilde y casi olvidada, que, sin embargo, encierra un contenido
profundo. «Yo soy la puerta». Así es Jesús. Una puerta abierta. Quien le sigue
cruza un umbral que conduce a un mundo nuevo: una manera nueva de entender y
vivir la vida.
El evangelista lo
explica con tres rasgos: «Quien entre por mí se salvará». La vida tiene muchas
salidas. No todas llevan al éxito ni garantizan una vida plena. Quien, de
alguna manera, sintoniza con Jesús y trata de seguirle, está entrando por la
puerta acertada. No echará a perder su vida. La salvará.
El evangelista dice
algo más. Quien entra por Jesús «podrá salir y entrar». Tiene libertad de
movimientos. Entra en un espacio donde puede ser libre, pues solo se deja guiar
por el Espíritu de Jesús. No es el país de la anarquía o del libertinaje.
«Entra y sale» pasando siempre a través de esa «puerta» que es Jesús, y se
mueve siguiendo sus pasos.
Todavía añade el
evangelista otro detalle: quien entre por esa puerta que es Jesús «encontrará
pastos», no pasará hambre ni sed. Encontrará alimento sólido y abundante para
vivir.
Cristo es la
«puerta» por la que hemos de entrar también hoy los cristianos, si queremos
reavivar nuestra identidad. Un cristianismo formado por bautizados que se
relacionan con un Jesús mal conocido, vagamente recordado, afirmado de vez en
cuando de manera abstracta, un Jesús mudo que no dice nada especial al mundo de
hoy, un Jesús que no toca los corazones… es un cristianismo sin futuro.
Solo Cristo nos
puede conducir a un nivel nuevo de vida cristiana, mejor fundamentada, motivada
y alimentada en el evangelio. Cada uno de nosotros podemos contribuir a que, en
la Iglesia de los próximos años, se le sienta y se le viva a Jesús de manera más
viva y apasionada. Podemos hacer que la Iglesia sea más de Jesús.
JESÚS ALCANZÓ PLENITUD DÁNDOSE A LOS
DEMÁS
Fray Marcos
Estos Las metáforas del pastor y de
la puerta tienen menos peligro de entenderlas de forma literal, pero siguen
teniendo un significado pascual. “Yo he venido para que tengan Vida y
la tengan abundante”. De todos modos, hay mucho que aquilatar.
Puerta y pastor son
la misma metáfora. La única puerta del aprisco era el pastor. El aprisco
consistía en una cerca de piedra con una entrada muy estrecha para que tuvieran
que pasar las ovejas de una en una. La única puerta era el guarda.
Por la mañana cada
pastor iba a sacar las suyas para llevarlas a pastar. Cuando oían la voz, las
ovejas que se identificaban con ella, salían. Con estos datos se entiende
perfectamente el relato. Jesús se identifica con el pastor que cuida las ovejas
como algo propio. No le mueve ningún provecho personal sino el fortalecer a
cada oveja.
Las ovejas escuchan
la voz porque la conocen. Llama a cada
una por su nombre, la relación es personal. Jesús quiere personas libres. No
las saca de un corral para meterlas en otro. No son los miembros de la
comunidad los que deben estar al servicio de la institución. Es la institución
la que debe estar al servicio de cada uno.
En un mismo aprisco
había ovejas de muchos dueños, por eso dice que saca todas las suyas que
conocen su voz y le siguen. El texto quiere dejar claro que las ovejas no
podían salir por sí mismas del estado de opresión, para ellas no había
alternativa.
Es Jesús el que les
ofrece libertad y capacidad para decidir por sí mismas. Los dirigentes judíos
son “extraños”, que no buscan la vida de las ovejas. Ellos las llevan a la
muerte. Jesús les da vida. La diferencia no puede ser más radical. Por muy
oveja que te sientas, tienes la obligación de distinguir al pastor auténtico
del falso.
Él camina delante y
las ovejas le siguen. Jesús recorrió una
trayectoria humana. Esa experiencia nos sirve para recorrer el mismo camino. No
pasó por la vida humana de manera ficticia y con el comodín de la divinidad en
la chistera. Esta falsa idea nos ha hecho creer que lo que hizo Jesús es marcarnos
el camino desde fuera.
Yo soy la
puerta. No se refiere al elemento que gira
para cerrar o abrir, sino al hueco por donde se accede a un recinto. El pastor
que cuidaba las ovejas era la única puerta. Por eso dice que es la puerta de
las ovejas, no del redil. Todos los que han venido antes, son ladrones y
bandidos, no han dado libertad/vida a las ovejas.
Entrar por la puerta
que es Jesús, es lo mismo que "acercarse a él", "darle nuestra
adhesión", asemejarse a él, ir como él a la búsqueda del bien del hombre.
Él da la Vida definitiva, y el que posee esa Vida quedará a salvo de la explotación.
Yo he venido para
que tengan Vida y les rebose. Los dirigentes no
solo despojan a la gente del pueblo de lo que es suyo, sino que sacrifican a
las ovejas, es decir, les quitan la vida. La misión de Jesús es exactamente la
contraria. Jesús no busca su provecho ni el de Dios. Su interés es que cada
oveja alcance su plenitud.
Es muy importante el
versículo siguiente, “El pastor modelo (ho poimên ho kalos) se entrega él mismo
por las ovejas”. "kalos" significa: bello, ideal, modelo de
perfección, único en su género. No se trata de resaltar el carácter de bondad.
En griego hay una palabra (agathos), “bueno”; pero no es la que aquí se emplea.
Entrega su vida. En griego hay tres palabras para vida: zoê,
bios y psukhê; pero no significan lo mismo. El evangelio dice psykhên = vida
psicológica, no biológica. Se trata de poner a disposición de los demás lo que
uno es como ser humano.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario