Evangelio
según san Mateo 9, 9-13
Jesús se fue de allí y vio a un hombre llamado Mateo, que estaba
sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: —Sígueme.
Entonces Mateo se levantó y lo siguió.
Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos de los que
cobraban impuestos para Roma, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron
también a la mesa junto con Jesús y sus discípulos. Al ver esto, los
fariseos preguntaron a los discípulos: —¿Cómo es que su maestro come con
cobradores de impuestos y pecadores?
Jesús lo oyó y les dijo: —Los que están buenos y sanos no
necesitan médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan el significado de
estas palabras: “Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan
sacrificios.” Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
Reflexión:
¿Cómo seguir a Jesús?
Este domingo, en la lectura del profeta Oseas, se
nos recuerdan la necesidad de esforzarnos en conocer a Dios y como el Señor, hoy,
seguramente se lamentaría de que muchos de nosotros, nuestro amor por Él, es muy
poco y efímero en la práctica: nos llamamos cristianos, asistimos a
mis (a veces), le pedimos cosas, favores, le prendemos veladoras, ofrecemos “sacrificios”,
pero … ¡no vivimos sus enseñanzas!
Tal vez, solo tal vez, será por que
precisamente: no conocemos a Jesús (ni a su Padre).
Al igual que, para conocer a una persona,
necesitamos escucharla, pasar tiempo con ella, entender
que le gusta sobre tal o cual tema, el por qué y para qué de su
vida … lo mismo es necesario para conocer a Jesús.
Una forma de conocer a Jesús es, orando, meditando y
reflexionando la Palabra, que se nos describe en los evangelios quien fue
Jesús, que decía, que hacía, con quién andaba, cuál era su misión, y cómo
anunciaba el Reino de su Padre:
· San Ignacio
de Loyola, en la segunda etapa de los Ejercicios Espirituales, nos invita a pedir el “conocimiento
interno del Señor, que por mi se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga”
[104] … Porque, cuanto más escucho
a Jesús, más lo voy conociendo y comprendo su propuesta … y como dice el
jesuita Adolfo María Chércoles, me puedo responder las preguntas: ¿qué me parece
su propuesta? ¿la quiero?
· Cuando escucho una propuesta,
y afectivamente me toca internamente, en el corazón, entonces me importa,
confío en quién la propone y me muevo para que se haga realidad.
· Eso le pasó a Abraham, nos
recuerda Pablo en la segunda lectura de hoy, confió en “la promesa de Dios,
de una gran descendencia”, … eso también le pasó a Levi (Mateo),
quien seguramente “había escuchado” a Jesús, atiende a su llamado y lo sigue …
sin la excusa de ser un pecador (fallaba).
Otra manera de conocer a Jesús, es participando de la Eucaristía,
recibiendo su Cuerpo y Sangre: "Yo soy el pan vivo que ha bajado
del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy
a dar es mi carne para que el mundo tenga vida" (Jn 6, 51)
Hoy, nos toca a cada uno de nosotros, justos o pecadores, a
estar atentos y escuchar la invitación a conocer mejor a Jesús, a seguirlo en
nuestra vida diaria, haciendo su proyecto … ¡así nos salva!
Total, lo que Jesús quiere es que vivamos “el amor”,
para tener una vida “que valga la pena vivir” ya desde ahora, en nuestro
tiempo. ¿Qué me parece? ¿lo quiero?
¿Cómo conocer mejor a Jesús?... ¿Cómo
estar atento a las llamadas que me hace Jesús?... ¿Qué necesito dejar, para
seguir a Jesús?

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