jueves, 15 de octubre de 2026

XXIX Domingo de Tiempo Ordinario –A– (Profundizar)

 XXIX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – octubre 18, 2026 
Isaίas 45, 1. 4-6 / Salmo 95 / 1 Tesalonicenses 1, 1-5

Evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?"

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".

Para profundizar:

Reflexiones Buena Nueva

#Microhomilia

Hernán Quezada, SJ 

 

“”

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

 

SOLO PERTENECEMOS A DIOS

José Antonio Pagola

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Estas palabras de Jesús han sido utilizadas con frecuencia para establecer una frontera clara entre lo político y lo religioso, y defender así la autonomía absoluta del Estado ante cualquier interpelación hecha desde la fe.

Según esta interpretación, Jesús habría colocado al hombre, por una parte, ante unas obligaciones de carácter cívico-político y, por otra, ante una interpelación religiosa. Como si el hombre tuviera que responder de los asuntos sociopolíticos ante el poder político y de los asuntos religiosos ante Dios.

La intención de Jesús no es esa. El acento de sus palabras está en la parte final. Le han preguntado insidiosamente por el problema de los tributos y Jesús resuelve prontamente el problema. Si manejan moneda que pertenece al César, habrán de someterse a las consecuencias que ello implica. Pero Jesús introduce una idea nueva que no aparecía en la pregunta de los adversarios.

De forma inesperada introduce a Dios en el planteamiento. La imagen de la moneda pertenece al César, pero los hombres no han de olvidar que llevan en sí mismos la imagen de Dios y, por lo tanto, solo le pertenecen a él. Así lo afirmaba la tradición bíblica. Es entonces cuando podemos captar el pensamiento de Jesús. «Dad al César lo que le pertenece a él, pero no olvidéis que vosotros mismos pertenecéis a Dios».

Para Jesús, el César y Dios no son dos autoridades de rango semejante que se han de repartir la sumisión de los hombres. Dios está por encima de cualquier César, y este no puede nunca exigir lo que pertenece a Dios.

En unos tiempos en que crece el poder del Estado y a los ciudadanos les resulta cada vez más difícil defender su libertad en medio de una sociedad, donde casi todo está dirigido y controlado, los creyentes no hemos de dejarnos robar nuestra conciencia y nuestra libertad por ningún poder.

Hemos de cumplir con honradez nuestros deberes ciudadanos, pero no hemos de dejarnos modelar ni dirigir por ningún poder que nos enfrente con las exigencias fundamentales del reino de Dios.

No hay un Dios-césar ni un césar-Dios

Fray Marcos

Los jefes comprendieron que las parábolas ‘obreros de última hora’, ‘hermanos mandados a la viña’ y banquete de boda se referían a ellos. Contraatacan con tres preguntas que intentan tenderle una trampa: ‘el tributo al César’, ‘la resurrección de los muertos’ y ‘cuál es el primer mandamiento’, que leeremos el próximo domingo.

Merece atención el texto del segundo Isaías que hemos leído. Es muy interesante, porque es la primera vez que la Biblia habla de un único Dios. Estamos a mediados del s. VI a. C., y hasta ese momento, Israel tenía su Dios, pero no ponía en cuestión que otros pueblos tuvieran sus propios dioses. Esto no lo hemos tenido nunca claro.

Jesús contesta a lo que no le habían preguntado. No se mete en política, pero apunta a una actitud vital que supere la disyuntiva. Una nefasta interpretación dio argumentos para apoyar el maniqueísmo. Seguimos entendiendo la frase como una oposición entre lo religioso y lo profano; hoy entre Iglesia y Estado. Se trata de una falta de perspectiva.

Cuando se instauró la monarquía al rey se le consideró como un representante de Dios (hijo de Dios), sin ningún poder al margen del conferido por su divinidad. En la pregunta, los fariseos no piensan en una confrontación entre el poder religioso y el poder civil, sino entre su Dios y el César divinizado. La moneda es clave para entender la respuesta.

TI (berius) CAESAR DIVI AUG (usti) F(ilius) AUGUSTUS: PONTIF (ex) MAXIM (us)

Tiberio César, glorioso hijo del divino Augusto // sumo pontífice

Se cuestiona si un judío tiene que aceptar la soberanía del César o seguir teniendo a Dios como único soberano. Con su respuesta, Jesús no está proponiendo una separación del mundo civil y el religioso. En tiempo de Jesús tal cosa era impensable. No hay base alguna para convertir la religión en una especulación de sacristía sin influencia en la vida.

Fariseos y herodianos, enemigos irreconciliables, se unen contra Jesús. Los fariseos eran contrarios a la ocupación. Los herodianos eran partidarios del poder de Roma. La pregunta era una trampa. Si decía que no, se ponía en contra de Roma. Si decía sí, los fariseos podían acusarlo de antijudaísmo, porque se ponía en contra del sentir del pueblo.

El verbo que emplea Jesús, "apodídômi", no significa dar, sino devolver. Los fariseos emplean (dídomi), que sí significa “dar”. Una pista para comprender la respuesta. Estaban contra el César, pero utilizaban su moneda. Un judío debía renunciar a utilizar el dinero de Roma. Les hace ver que ya han contestado, pues aceptan la soberanía de Roma.

Si el hombre es imagen de Dios, hay que devolver a Dios lo que se le ha arrebatado, el hombre. La moneda que representa al César tiene un valor relativo, pero el hombre tiene un valor absoluto. Jesús no pone al mismo nivel a Dios y al César, sino que toma claro partido por Dios. El hombre como valor supremo es la clave de su mensaje.

Jesús dice que el César no es Dios, pero no hemos dudado en convertir a Dios en un César (he leído en una homilía). No es fácil asimilar que tampoco Dios es un César.

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

XXIX Domingo de Tiempo Ordinario – A – (Reflexión)

  XXIX Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – octubre 18, 2026  Isaίas 45, 1. 4-6 / Salmo 95 / 1 Tesalonicenses 1, 1-5 En este domingo,...