miércoles, 13 de mayo de 2026

Ascensión del Señor – Ciclo A – (Reflexión)

 Ascensión del Señor Ciclo A mayo 17, 2026 
Hechos 1, 1-11 / Salmo 46 / Efesios 1, 17-23

En este domingo, recordamos la Ascensión de Jesús, al cielo, es decir al Padre, de donde procede, y también como Él mismo nos deja continuar con su misión salvadora aquí en la tierra…

Evangelio según san Mateo 28, 16-20

Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al cerro que Jesús les había indicado. Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó a ellos y les dijo:

“Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

Reflexión:

¿Cómo unir lo del cielo, en la tierra?

La Ascensión de Jesús, es más “que subir al cielo”, es la culminación de toda su vida, muerte y resurrección. Es la revelación de quién es Jesús y también de qué está llamado a ser el ser humano.

La Ascensión significa que Jesús participa de la Vida Divina, que es el Señor y que su misión en la tierra se ha cumplido; es volver a su origen, al Padre, de donde procede. Jesús, ha vencido la muerte de manera definitiva, es decir, venció aquello que nos “quita vida” y nos impide vivir plenamente. Jesús, “asciende a su trono“, “desde donde Reina”, (cfr. Sal 46).

La Ascensión muestra el camino al que estamos llamados todos y cada uno de nosotros, creaturas del Padre, y rescatadas / salvadas por la entrega del Hijo, Jesucristo.

Jesús nos ha mostrado que Él es Camino, Verdad y Vida. Sus enseñanzas, puestas en práctica, nos llevan a vivir “el cielo” en la tierra … en cuanto reine entre nosotros su justicia, misericordia y paz.

La Ascensión de Jesús al Padre, no nos deja “huérfanos”, nos deja su Espíritu, para que como brisa suave nos refresque, recuerde sus enseñanzas y nos impulse a ser constructores de la fraternidad, que nos de la paz y unidad necesarias para que podamos disfrutar de “una vida que valga la pena vivir”, la cual es fruto de cuando “hacemos lo que nos ha mandado Jesús”, … amar.

Cuando “amamos al prójimo, como a uno mismo”, cuando vivimos fraternalmente, en comunión, nos elevamos humanamente, reflejamos la imagen del Padre y del Hijo, de donde venimos y hacia donde estamos llamados a volver, al final de nuestro tiempo terrenal (vida eterna).

“Hagan discípulos a todos los pueblos”, es la misión que nos encomienda Jesús, es colaborar para más personas conozcan a Jesús, su propuesta de vida, se enamoren del proyecto del Reino de su Padre  y lo sigan, colaborando para que sea una realidad humana…

“El Cielo”, no es un lugar allá, arriba entre las nubes, es la comunión con Dios, es vivir el Amor, en la Verdad, desde ahora, aquí en la tierra…

Conocer a Jesús, es comenzar a vivir la vida eterna (cfr. Jn 17,3), en cuanto ponemos en práctica sus enseñanzas: amando, perdonando, siendo justos … echándonos una mano, unos a otros, sirviendo, para que ya gocemos la vida a la que somos llamados.

La Ascensión, es una llamada a la acción, es “no quedarnos mirando al cielo”, sino un llamado a ser “contemplativos en la acción”, es nuestra respuesta de "amor y servicio" ha de ser más en obras que en palabras, "haciéndonos prójimos" (cfr 1Jn 3,18) de todo el que reclama nuestra solidaridad... es una mirada nueva, con una actitud de la entrega total para: «en todo amar y servir», a Dios en nuestros hermanos.

¿Cómo escuchar y dejarme guiar por Espíritu?... ¿Cómo colaboro para hacer presente el Reinado de Dios, en la tierra?... ¿Cómo hacemos presente hoy su modo de amar en el mundo?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 

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