Evangelio
según san Juan 3, 16-18
"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo
se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya
está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".
Reflexión:
¿Padre, Hijo y Espíritu
Santo?
Hoy, en la Solemnidad de la Santísima
Trinidad, se nos recuerda quién es la Trinidad: Tres Personas,
un solo Dios, es el Padre, es el Hijo y es el Espíritu
Santo. Tres Personas distintas, un solo amor.
Y así lo profesamos en el Credo: “…Creo en Dios,
Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo…”
Reflexionando en cada una de las Personas
de la Trinidad: el Padre, crea y sostiene la vida, el Hijo, se
encarna humanamente y nos muestra los deseos y el camino que nos lleva la Padre
y el Espíritu Santo, nos recuerda, inspira y acompaña para vivir las
enseñanzas del Hijo.
La Trinidad, en esencia nos
muestra como fuimos creados por Dios, “a su imagen y semejanza”, en el
amor y para el amor, para unidad y en fraternidad, para la relación y entrega
mutua, en lo ordinario y cotidiano de nuestra vida.
A lo largo de la historia de la humanidad, y
hoy a nosotros, Dios Padre se nos va revelando, nos dice quién es y cómo
es: “Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente,
misericordioso y fiel"… a quién como Moises, podemos pedirle “perdona
nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya” (Éx 34, 4-6.8-9).
Conocer el camino que nos ha trazado Jesús, el Hijo
de Dios, nos invita a “ser alegres, animarnos entre nosotros, para vivir en
paz y armonía” … que es la manera de vivir en unidad y fraternidad (cfr. 1 Corintios 13, 11-13).
Experimentar al Espíritu Santo, es escuchar la voz
interior que me guía a la verdad, que me impulsa a buscarla y vivirla en lo ordinario
y cotidiano de la vida; es la señal de que Dios está en lo que elijo, hago y
amo, al estilo de Jesús.
La Trinidad es la experiencia de Dios en la vida, de
tal manera que nos lleva a plenitud humana, a través de la unidad, el encuentro
y el servicio que permite que “tengamos una vida que valga la pena vivir”
(cfr.
Principio y Fundamento, EE 23).
¿Cómo experimento al Padre, en mi vida ordinaria?... ¿De qué manera puedo profundizar en el conocimiento interno de Jesús?... ¿Cómo dejarme guiar por el Espíritu Santo?

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