jueves, 26 de febrero de 2026

II Domingo de Cuaresma – A – (Reflexión)

 II Domingo de Cuaresma – Ciclo A – marzo 1, 2026
Génesis 12, 1-4 / Salmo 32 / 2 Timoteo 1, 8-10


Para esta Segunda Semana de Cuaresma, la Palabra se centra en la conversión como consecuencia de sentirse amado y perdonado por Dios…

Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

Reflexión:

¿Escucho a Jesús con atención proactiva?

Durante esta Segunda Semana de Cuaresma, los pasajes las lecturas, nos estarán invitando a mirar más allá de nuestra zona de confort para reconocer a Cristo en los hermanos necesitados.

La gracia que se busca durante estos días es la de ser mensajeros del amor y la misericordia de Dios, para todas las personas en el camino de la vida. El itinerario propone una transformación de la mirada, pasando de la indiferencia al compromiso social y personal con la dignidad humana.

Con la Transfiguración, se nos invita a “subir a la montaña” para contemplar a Jesús como el Hijo amado. El énfasis está en la instrucción del Padre: ”¡escuchénlo!”, lo que implica estar atentos a su mensaje en la cotidianidad y superar el miedo reconociendo su presencia constante. El llamado nos exhorta a estar atentos al mensaje que Jesús quiere transmitir en nuestra vida cotidiana. Para ello, es necesario superar el miedo que, al igual que a los discípulos, puede asaltarnos al no sentirnos capaces de reconocer su presencia. Ante el temor o el asombro por lo sagrado, Jesús se acerca, nos toca y nos dice: “¡Levántense y no teman!”. Esto refuerza la idea de que no estamos solos, pues Él siempre está en medio de nosotros.

Durante la semana, estaremos escuchando como es que lo podemos hacer realidad en nuestra vida:

El lunes, con el llamado a “Ser misericordiosos como nuestro Padre”, cuando el “no juzgar ni condenar”, en las relaciones interpersonales, serían la base para crear una cultura de paz.

El martes, Jesús denuncia la hipocresía de quienes enseñan, pero no practican. El verdadero discípulo es aquel que se pone al servicio de la comunidad, reconociendo sus dones y evitando las actitudes de los escribas y fariseos.

El miércoles, mientras que Jesús anuncia su pasión y resurrección, que contrasta con los discípulos que, aún buscan lugares de honor; seguir a Jesús implica la disposición de y que la verdadera grandeza reside en “hacerse servidor de los demás”.

Durante el jueves, a través de la parábola de Lázaro y el rico, se nos exhorta a “romper el abismo de la indiferencia”. Se busca entrenar la sensibilidad para ver a los que están “a nuestra puerta”, especialmente a los más pobres y enfermos.

La parábola de los viñadores homicidas, del viernes, nos ilustra la relación de amor y cuidado de Dios hacia su pueblo y la respuesta de rechazo de las autoridades. Se invita a cada uno, a asumir un compromiso real con la “viña del Señor” y a revisar su propio modo de proceder.

El sábado, puedes revisar, a partir de lo orado y durante la semana, que fue lo que movió tu corazón y hacia dónde…

¿Qué me impide escuchar a Jesús?... ¿Qué me deslumbra de Jesús?... ¿Cómo entrenar mi sensibilidad, para descubrir a Dios, en los necesitados?

Alfredo Aguilar Pelayo
alfredo@ccrrsj.org
##RecursosParaVivirMejr
www.ccrrsj.org

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 
Para profundizar: https://tinyurl.com/BN-2CA-260301


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