jueves, 19 de febrero de 2026

I Domingo de Cuaresma – Ciclo A – (Reflexión)

 I Domingo de Cuaresma Ciclo A febrero 22, 2026 
Génesis 2, 7-9; 3, 1-7 / Salmo 118  / 1 Romanos 5, 12-19




En este primer domingo de Cuaresma, la Palabra, nos muestra el camino para prepararnos hacia la Pascua, por medio de la Oración, el Ayuno y la Limosna

Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

Reflexión:

¿Cuáles son mis tentaciones?

La reflexión a este Primer Domingo de Cuaresma, la baso en el podcast «Ve y diles», de la revista CHRISTUS, donde entrevistan al padre Nerio Solís Chin, SJ., sobre el tema: “Cuaresma, abrir el corazón(https://tinyurl.com/Cuaresma26):

·      El episodio reflexiona la Cuaresma como un camino espiritual, no solo como un tiempo litúrgico que se recuerda o se cumple externamente. A partir de la espiritualidad ignaciana, el P. Nerio Solís presenta la Cuaresma como una experiencia de desierto, silencio, conversión y discernimiento, orientada a reenfocar la vida hacia lo verdaderamente esencial. El desierto no es evasión, sino espacio de purificación interior y de encuentro con Dios; el ayuno no se reduce a prácticas alimenticias, sino que implica desapego de aquello que roba libertad; y el discernimiento permite reconocer los movimientos interiores, las trampas y las invitaciones de Dios en la vida personal y social. Todo este proceso conduce a una conversión concreta que se expresa en amor, servicio, justicia y mayor humanidad, siguiendo el modo de proceder de Jesús.

·   La Cuaresma tiene tres pilares:  ORACIÓN, encuentro personal con Dios, para conocerlo internamente: su corazón, criterios, valores y modo de proceder, que nos confronta con nosotros mismos, para trabajar en nuestra purificación interior. El AYUNO, no solo es dejar de comer, sino desapegarse de lo que se ha vuelto absoluto en nuestras vidas, como podrían ser bienes materiales, éxito, reconocimiento, prestigio, aprobación o relaciones codependientes; El ayuno recupera la libertad interior y reordena la vida. La LIMOSNA (caridad), es la expresión concreta del amor, que abre a la compasión activa y la justicia social; desplaza la mirada del “yo” al prójimo.

·     La Cuaresma, es entonces una oportunidad de conversión, de cambio de camino, no es solo “portarse mejor”, sino voltear la mirada hacia como puedo elegir el bien, con discernimiento, a la manera de Jesús, que me permite reconocer qué está pasando dentro de mí y hacia dónde me muevo. Discernir ayuda a reenfocar la vida hacia amar y servir, ahí donde se juega la plenitud humana.

En el evangelio de hoy, Mateo 4, 1-11, se nos muestra como Jesús se prepara para su vida pública y en el desierto, es tentado por el demonio (el mal), la serpiente de la primera lectura (Gén 2, 7-9), con riquezahonor propio → soberbia … mismas tentaciones que todos nosotros enfrentamos en nuestra vida y, pedimos en la oración que Jesús nos enseñó, que “no me dejes caer…”. Discernir que espíritu nos nueve y hacia donde, nos ayuda a no alejarnos, o volver al camino del bien, de Dios; esta es la oportunidad que nos da la Cuaresma, ¡hay que aprovecharla!

¿Qué me está pidiendo hoy Dios que suelte para volver al centro de mi vida?... ¿Qué mueve realmente mis decisiones y reacciones diarias?... ¿Qué paso pequeño, pero real, puedo dar para amar más y mejor, ahí donde estoy?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

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