jueves, 15 de enero de 2026

II Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – (Reflexión)

 II Domingo de Tiempo Ordinario Ciclo A enero 18, 2026 
Isaías 49, 3.5-6 / Salmo 39 / 1 Corintios 1, 1-3



Durante el Tiempo Ordinario, estaremos conociendo quién es Jesús, y cómo es que cumple con la misión salvadora, a través de contemplarlo en sus palabras y acciones …

Evangelio según san Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Reflexión:

¿Cómo conocer internamente Jesús?

La Biblia, compendio de setenta y tres libros, nos narran la historia de salvación de la humanidad; en el Antiguo Testamento, se narra la historia de la creación del mundo, la relación de Dios con el pueblo de Israel (el pueblo elegido) y la revelación del plan de redención para la humanidad, por parte de Dios.

A través de los profetas, el Antiguo Testamento transmite los mensajes de Dios al pueblo, denunciando la injusticia, llamando al arrepentimiento y anunciando la venida de un Mesías (salvador) que restauraría la relación con Dios de forma permanente. 

Hoy escuchamos en palabras de Isaías, como señalaba la venida del Sirvo de Dios, como “luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”, a quien el pueblo judío estaba esperando. Hoy sabemos que hablaba de Jesús, por lo que nos dice el Evangelio (que está en el Nuevo Testamento de la Biblia), sobre su bautismo, y cómo se posó sobre Él, el Espíritu de Dios y la voz (del Padre) dijo “Este es mi Hijo muy amada, en quien tengo mis complacencias”.

Juan, en el Evangelio de hoy, confirma que es Jesús “…el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” … y da testimonio de que es Jesús, el Hijo de Dios.

Al igual que Juan, cada uno de nosotros estamos llamados a conocer a Jesús, a aceptarlo como el Salvador de la humanidad, pues quita el pecado del mundo.

Quitar el pecado, es eliminar lo que provoca distanciamiento o enemistad entre las personas y naciones; quitar de nuestro corazón las intenciones y acciones que nos dividen y alejan de la fraternidad, es la misión del Jesús.

Conocer a Jesús, es saber de qué manera nos propone ser constructores de fraternidad y unidad; conocerlo es reconocerlo e identificarme con Él y su proyecto de vida. En los Ejercicios Espirituales Ignacianos, en la segunda etapa, el proceso espiritual es para conocer “internamente a Jesús”, para que, enamorarnos de su proyecto, lo sigamos y seamos colaboradores en su misión salvadora.

Conociendo a Jesús, podremos reflejar, a su imagen y semejanza, el deseo de Dios que “tengamos una vida que valga la pena”, colaborando con Él, echando una mano, principalmente a los más débiles de la sociedad, que son oprimidos por quienes, por sus pecados (malas elecciones), los hacen sufrir.

Quitar el pecado del mundo, es el camino para salvarnos, sanarnos y reintegrarnos al pueblo de hijos de Dios. Cada uno de nosotros estamos llamados a conocer a Jesús, aprender de Él y poner en práctica sus enseñanzas, para ser testigos vivos del amor creador y salvador de Dios.

¿Cómo reconocer al Hijo de Dios, hoy?... ¿Qué resistencias internas tengo, para dar testimonio de Jesús?... ¿Cuál creo sea la misión que Dios me confía?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

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