jueves, 12 de febrero de 2026

VI Domingo de Tiempo Ordinario – Ciclo A – (Reflexión)

 VI Domingo de Tiempo Ordinario Ciclo A febrero 15, 2026 
Eclesiástico 15, 15-20 / Salmo 118  / 1 Corintios 2, 6-10


Este domingo, previo al Miércoles de Ceniza, que da inicio al tiempo de Cuarezma, nos prepara para saber cómo ejercer nuestra libertad, con sabiduría, para elegir lo mejor para nuestra vida …

Evangelio según san Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antepasados: «No matarás» y: «Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte». Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: «Raca» a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: «Idiota», será reo del infierno de fuego. Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Habéis oído que se dijo: «No cometerás adulterio». Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno. También se dijo: «Cualquiera que repudie a su mujer, que le de carta de divorcio». Pero yo os digo que todo el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antepasados: «No jurarás falsamente, sino que cumplirás tus juramentos al Señor». Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea vuestro hablar: «Sí, sí» o «No, no»; y lo que es más de esto, procede del mal.

Reflexión:

¿Qué elijo para mi vida?

En los días anteriores a este domingo, se han ido dando pautas en la liturgia diaria, para conocer cuales son las actitudes y acciones que nos llevan a conocer y hacer vida, la voluntad de Dios para nosotros.

Comencemos esta reflexión, aclarando cual es la Voluntad de Dios: es aquello que, en cada situación concreta, me conduce a amar más y servir mejor, con mayor libertad interior y mayor vida. No siempre es lo más fácil, pero nunca deshumaniza, no aplasta, no violenta la conciencia, es el camino concreto por el cual Dios me conduce a ser más humano, más libre y capaz de amar.

Dios quiere la vida plena de la persona, no su aplastamiento, la Voluntad de Dios nunca va contra la vida; si algo destruye, encoge el corazón o deshumaniza, no viene de Dios, aunque se disfrace de “bueno”, de “regla”, de “legal” ... la Ley de Dios y los Mandamientos de Jesús, son para ayudarnos a vivir en fraternidad y con ella tener una vida plena terrenal (que nos lleva la vida Plena o Eterna).

Hoy se nos invita a saber elegir, pero no cualquier cosa, sino lo que más nos lleva a tener “una vida que valga la pena vivir”, para mí y los demás. Por eso, para elegir bien, al estilo de lo que Dios quiere, tengo que (a) conocer lo que es de Dios, (b) revisar mis aprendizajes, y así, en la vida ordinaria, evitar conductas y acciones que me alejen del deseo de Dios (y de los demás), y en momentos decisivos saber cómo discernir, para elegir, lo que me lleve a darle más gloria a Dios (cfr. Principio y Fundamento Ignaciano).

¿Cómo me puede ayudar la Cuaresma a vivir fraternalmente?... ¿Cómo ser constructor de relaciones interpersonales sanas?... ¿Cómo puedo en todo, elegir la vida?

 

Alfredo Aguilar Pelayo 
#RecursosParaVivirMejor 

 

Columna publicada en: https://tinyurl.com/BNenElHeraldoSLP 

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